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Impuestos para empresarios extranjeros: Puntos importantes

La Ley de Inversiones Extranjeras Nº 21.382, estableció el marco legal para la inversión extranjera. En Argentina no existe discriminación a los inversores extranjeros, y estos pagan los mismos impuestos que los argentinos.

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La mencionada ley Nº 21.382 define como inversor extranjero a toda persona física o jurídica domiciliada fuera del territorio nacional, titular de una inversión de capital extranjero, y las empresas locales de capital extranjero, cuando sean inversoras en otras empresas locales. Se consideran residentes a los argentinos y extranjeros nacionalizados. Asimismo, se consideran residentes a las personas físicas extranjeras que adquieran su residencia permanente en Argentina o permanezcan en el país durante un período de 12 meses.

Los inversores extranjeros podrán transferir al exterior los beneficios líquidos y realizados provenientes de sus inversiones, así como repatriar su inversión. También podrán utilizar cualquiera de las formas jurídicas de organización previstas por la legislación nacional.

En Argentina  los inversores extranjeros gozan de tratamiento nacional. Los inversores extranjeros que inviertan capitales en el país tendrán los mismos derechos y obligaciones que la Constitución y las leyes acuerdan a los inversores nacionales.

Sistema Tributario:

En el ámbito nacional, la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) tiene a su cargo la aplicación, la percepción y la fiscalización de los tributos.
Los principales impuestos nacionales son el Impuesto a las Ganancias, el Impuesto al Valor Agregado (IVA), el Impuesto a la Ganancia Mínima Presunta, los Impuestos Internos, el Impuesto sobre los Bienes Personales y el Impuesto sobre los Débitos y Créditos en Cuentas Bancarias y Otras Operatorias.
En el ámbito provincial, los tributos son recaudados y administrados por las Direcciones Provinciales de Rentas. Los principales impuestos provinciales son el Impuesto sobre los Ingresos Brutos, el Impuesto de Sellos y el Impuesto Inmobiliario. Por último, en el ámbito municipal, los ingresos surgen de la recaudación de tasas y contribuciones.

Todas las ganancias, incluyendo las de capital son gravadas por el Impuesto a las Ganancias. Las personas físicas están sujetas al impuesto a las ganancias si sus rentas o enriquecimientos tiene periodicidad y se verifica la permanencia de la fuente que las produce. Las tasas varían entre el 9% y el 35%, dependiendo del nivel de ingreso.

Las empresas residentes en la República Argentina tributan sobre su renta mundial, pudiendo computar como pago a cuenta de este impuesto las sumas efectivamente abonadas por gravámenes análogos sobre sus actividades en el extranjero hasta el límite del incremento de la obligación fiscal originado por la incorporación de la ganancia obtenida en el exterior. La tasa aplicable al ingreso imponible es de 35%.

Las sucursales constituidas en la República Argentina de sociedades constituidas en el exterior, son consideradas como entidades residentes y por lo tanto, sujetas al impuesto.

Una empresa no residente sin una sucursal u otro establecimiento permanente en la República Argentina es sujeto impositivo solo sobre ingresos y ganancias de capital que tengan fuente en Argentina.

El IVA es un impuesto que se aplica al precio de venta de bienes y servicios en cada etapa de la comercialización, pudiéndose tomar los montos erogados por el pago de este impuesto como pago a cuenta en las anteriores etapas.
La tasa general del IVA es de 21%, mientras que la alícuota de IVA diferencial (50% menor a ésta) se establece en 10,5%.

El Impuesto a la Ganancia Minima presunta grava todos los activos (localizados tanto en la República Argentina como en el exterior) de empresas argentinas con una alícuota anual de 1%.

El Impuesto sobre los Ingresos Brutos grava cada transacción comercial, sin ningún crédito fiscal por los impuestos pagados en las etapas anteriores. Las tasas varían según actividades y provincias, entre el 1,5% y el 4%. (Las actividades primarias e industriales, en general, gozan de exenciones).

Los inversores extranjeros podrán transferir al exterior los beneficios líquidos y realizados provenientes de sus inversiones, así como repatriar su inversión. También podrán utilizar cualquiera de las formas jurídicas de organización previstas por la legislación nacional.

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